El algoritmo no sabe cómo te sientes, pero sí cómo hacerte sentir
Los algoritmos no experimentan alegría, miedo, tristeza o indignación. Sin embargo, pueden inferir qué contenidos nos alteran, predecir cómo reaccionaremos y reorganizar nuestro entorno digital para mantenernos conectados. Comprender este circuito es fundamental para proteger nuestra autonomía emocional.
Este es un breve extracto de un artículo de The Conversation. El texto completo permanece en el medio que lo publicó: siga el enlace para leerlo allí.
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